The Most Beautiful Bill


500 billetes de cinco colones calados (2011)

Para esta pieza trabajo con quinientos billetes de cinco colones costarricenses fuera de circulación. En el billete original aparece representado un cargador portuario; en mi intervención elimino su figura uno por uno. Después cuelgo todos los billetes en fila, a la altura de los ojos de una persona promedio, para que el visitante pueda ver, al final de la hilera, el hueco exacto donde está ese personaje ausente.

La propuesta juega con la acumulación y con la acción manual de extraer una figura que históricamente pertenecía a la economía del país. Me interesa que la ausencia funcione como punto de partida; una especie de túnel visual en el que la alineación de los billetes conduce la mirada hacia ese vacío, repetido quinientas veces, hasta que lo que falta se vuelve más visible que lo que queda.

Uno de los ejes centrales de esta pieza es el juego entre el valor de uso, el valor de cambio, el valor simbólico y el valor real. El billete de cinco colones ya no tiene circulación monetaria: su valor de uso está completamente extinguido; no compra nada, no participa de ninguna transacción y no facilita ningún intercambio. Su valor de cambio también se desmorona: ya no corresponde a una cifra económica sino al precio arbitrario del souvenir, un precio asignado sin relación con su función original. Lo que queda es el valor simbólico: la iconografía, la escena histórica, la memoria impresa, y justamente sobre ese nivel intervengo al extraer al personaje. Y, al mismo tiempo, expongo el valor real del objeto: el papel como materia, un fragmento mínimo cuyo valor depende únicamente del acuerdo social que lo rodea.

Yo los compro a doscientos colones cada uno, una cifra totalmente desvinculada de lo que alguna vez representan. Ese gesto —comprar “dinero” que ya no vale nada— trata de revelar  el carácter ficticio del valor económico.

En la instalación, cada visitante puede llevarse uno de los billetes intervenidos sin costo alguno, como parte de la pieza. Me interesa esa paradoja: un objeto que alguna vez fue dinero, que luego se vuelve recuerdo, y que aquí se convierte en parte de una “propuesta de arte gratis”. Con esto la pieza trata de cuestionar la idea de propiedad, circulación, economía y valor: si un billete ya no vale nada como billete, ¿qué significa regalarlo después de haberlo convertido en propuesta artística?