Heródoto, considerado el padre de la historiografía occidental, defendía que la historia debía registrar únicamente los hechos gloriosos. Todo aquello que no encajara en ese canon —lo marginal, lo vergonzoso, lo incómodo— quedaba automáticamente fuera del relato. Ese gesto fundacional marcó la lógica de la historia oficial: una selección que ilumina lo heroico mientras deja en penumbra lo que sostiene realmente a una sociedad.
Esta propuesta trata de poner en tensión esa operación. La instalación está compuesta por medio durmiente de ferrocarril, dos espejos enfrentados y un vidrio polarizado colocado en uno de los laterales. La disposición busca producir un truco óptico: el fragmento incompleto se multiplica y se muestra como una pieza “entera”, “infinita”, “continua”. La ilusión visual funciona como una metáfora directa de los mecanismos del discurso historicista, que actúa del mismo modo: repite, embellece, amplifica y proyecta hacia el infinito una versión parcial del pasado.
La pieza busca, así, evidenciar cómo la historiografía tradicional tiende a convertir restos, pérdidas y violencias estructurales —como las que rodearon la construcción del ferrocarril en Centroamérica— en un relato pulido y coherente. La mitad del durmiente funciona como testigo de aquello que falta, aunque la multiplicación especular intente disimularlo: un objeto que, en lugar de completarse, exhibe la falsedad de la completitud histórica.
half sleeper, mirrors and polarized glass, 2015.
Herodotus is considered the father of historiography arguing that history only records glorious facts, and it should not take into consideration anything that was not so.
This proposal, consisting of half a railway sleeper, two mirrors and polarised glass, is arranged in such a way as to create an optical effect, an illusory space in relation to the illusion of the "historicist discourse".


