On the other side of the railroads



Vía férrea grabada y espejo, 2015.

El ferrocarril funciona como un eje de unión entre territorios, pero también como una línea de separación —física, social y simbólica— que delimita quién queda “de un lado” y quién queda “del otro”. La frase grabada en el riel, “On the other side of the railroads”, remite a esa frontera histórica que, en muchas ciudades latinoamericanas, dividió comunidades según clase, raza y acceso al espacio.

El uso del espejo duplica esa idea: cada espectador se ve simultáneamente a un lado y al otro, obligado a ocupar ambas posiciones sin poder fijarse en una sola. La obra convierte la vía en un dispositivo de desplazamiento y de fractura; el reflejo no une, sino que evidencia la imposibilidad de un punto de vista neutral.

El uso del inglés en la frase no es incidental: alude a la huella estadounidense en la construcción y administración de los ferrocarriles en la región, y señala cómo la lógica de segregación —lingüística, económica y territorial— fue también importada y consolidada desde esos intereses.

Aquí, “el otro lado” no es un lugar geográfico, sino una construcción social que persiste aun cuando el tren ya no pasa.


Engraved rail track and mirror, 2015.

The railway links different places to one another, but it also produces a literal and metaphorical division The phrase "on the other side of the tracks" refers to a segregated society. In this case, "one side" is the reflection of the "other"
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