"las propias vías sabían dónde tenían que ser colocadas"
La propuesta muestra imitaciones de porcelana china entre tres durmientes macizos para mostrar el desfase entre la fragilidad de las vidas chinas que sostuvieron el ferrocarril y el peso del sistema que las aplastó. La porcelana funciona como cuerpo racializado: soporte desechable dentro de una economía que trató esas vidas como material de carga.
Los durmientes introducen la presión histórica: el progreso, la nación y la infraestructura comprimidos sobre quienes no podían resistir. Los fragmentos rotos señalan una memoria que no admite reparación. La pieza muestra su consecuencia, un “después” material. Y el título cuestiona la supuesta inevitabilidad del progreso: las vías no “sabían” nada; alguien decidió su trazado, y otros lo pagaron con el cuerpo.
"The tracks themselves knew where they had to be laid down"




